viernes, 23 de octubre de 2009

NO AL RACISMO, IGUALDAD PARA VIVIR, DIVERSIDAD PARA CONVIVIR…


Hoy en día se suele ver -y pese a las leyes existentes dentro de contextos determinados, junto a la presencia de comunicados oficiales que se han redactado en función del respeto a la igualdad de los derechos entre las personas y el derecho a vivir y gozar la vida pese a las diferencias existentes entre individuos- algunos actos de violencia, xenofobia y de racismo, por grupos que en algunas ocasiones suelen ser conocidos por la sociedad, pero no siempre controlados por estos, que, dejan muestra en sus actitudes, en sus símbolos y en sus acciones de un fanatismo e intransigencia que atenta contra el respeto y contra el derecho de las personas. Ante tales eventos surge el preguntarse entonces, ¿Dónde están las leyes, y los organismos que velan por el bienestar integro de los individuos dentro de la sociedad? Resulta algo interesante de poder analizar, pero que sin embargo, no se debe culpar del todo a las organizaciones, ya que el actuar comienza y parte de uno mismo, de la conciencia de cada persona que puede ayudar para que no se repitan los actos de discriminación y agresión que todos conocemos.


Ante los actos racistas, no podemos permanecer impasibles; sin embargo, en innumerables ocasiones no tendemos a inmutarnos por la realidad que se presenta frente a nuestros ojos. Entonces, ¿Qué hay que hacer para que reaccione la gente?, ¿es necesario esperar a que ocurran grandes desgracias para que recién se tome conciencia de la realidad que estamos viviendo a diario?... creo que ante esta última pregunta, se suele hallar la respuesta ante tales dudas que puedan surgir; es de esperar que ocurran hechos impactantes para que se inicien actos que puedan detener, paralizar por un lapso de tiempo y posiblemente, en mayor medida prevenir futuras consecuencias. Dentro del todo, esta tendencia, esta actitud y conducta que adoptamos a diario, me parece de lo más incomprensible; generando en mi una especie de angustia y desolación quizás el ver como ante los llamados públicos que se realizan para luchar contra estos fuertes sucesos – donde se ven perjudicados hombres, mujeres y hasta niños de por medio-, solo algunos proceden, la imperceptible parte de este mundo globalizado actúa, pero… ¡donde está el corazón, la conciencia del otro porcentaje de gente!, que esperan para poder actuar!. Siento que somos seres que tendemos a esperar a que lleguen las cosas más que ir por ellas, no somos proactivos, no buscamos soluciones; solo dejamos que otros consigan los resultados por nosotros, y una vez que se visualiza el camino libre y sin objeciones, recién solemos actuar. ¿Pero es que no se dan cuenta de que quizás, mientras uno espera a que las cosas lleguen, están ocurriendo hechos de injusticia al otro lado del mundo?


Es tal vez, tanto lo que hay que decir al respecto a este tema de contingencia mundial, que es necesario recalcar una y otra vez que el color no importa, ni de donde provenga cada uno, lo que importa es la actitud que se tenga, aunque aún haya muchas personas reacias, que por desgracia, no lo han entendido, y que quizás jamás lo entenderán, debido a que están tan encerrados dentro de su propio mundo, que poco les importa que está marchando mal en otros ámbitos que no sean netamente de su propia vida. Es por ello que el llamado está, y siempre estará, las masas se deben mover y la población de una vez por todas debe tomar conciencia de la realidad que están viviendo hoy en día….

No hay comentarios:

Publicar un comentario